Belo Horizonte, o Beagá – como cariñosamente le llaman sus residentes - es un destino lleno de encantos. Con fácil acceso, tanto en coche como en avión, la capital minera, rodeada por las montañas de la sierra del Corral, guarda diversos atractivos culturales e históricos que merecen una visita. Eso sin mencionar la gente receptiva que se gana el corazón de los turistas.

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Las bellezas de Pampulla
Considerada uno de los mejores lugares para el ocio, la región de Pampulha integra la naturaleza y la arquitectura y forma un escenario único. El complejo arquitectónico de Pampulha es considerado Patrimonio de la humanidad y, a lo largo de sus 18 kilómetros, presenta algunas de las principales tarjetas postales de la ciudad.

Diseñado por el icónico Oscar Niemeyer en los años 40, a petición del entonces alcalde Juscelino Kubitscheck, para ser el barrio más hermoso de Brasil, el lugar mantiene, hasta hoy, grandes construcciones con sus características curvas y líneas arrojadas.

Representa un importante momento para el desarrollo del país y de la región, el entorno de la laguna cuenta con grandes obras del arquitecto como: el Yate Tenis Club, el Museo de Arte de Pampulha (antiguo casino), la Casa del Baile y la Iglesia de San Francisco de Asís. Esta última, inclusive, reúne las genialidades de Niemeyer, del paisajista Burle Marx y del pintor Cándido Portinari. La combinación generó la construcción en tonos azules, con líneas y curvas totalmente recubiertas por azulejos y paneles que representan la Vía Sacra y la imagen de San Francisco.

Además de descubrir las bellezas de los edificios circundantes, vale la pena tomarse una tarde para disfrutar, como un lugar, el agradable clima de la laguna. Lo que no faltan son personas practicando deportes y familias disfrutando del paisaje. ¡Un paseo en bicicleta es perfecto para conocer la región!

Historia y cultura en el Circuito Plaza de la libertad
El Circuito Cultural Plaza de la libertad es el mayor conjunto integrado de cultura de Brasil. Allí, los antiguos edificios públicos se han transformado en espacios interactivos que buscan reflejar la diversidad: acervos históricos, artísticos y temáticos; centros culturales interactivos, biblioteca y espacios para talleres, cursos y talleres abiertos; además de un planetario, cafeterías, restaurantes y tiendas. El punto de partida de este guión es la propia plaza. Inspirada en los jardines del Palacio de Versalles en Francia, el lugar también es una de las principales tarjetas postales de la ciudad. Además, alberga 12 espacios culturales que funcionan como un refugio y una opción de ocio para residentes y turistas. Al final de la tarde, esta región está llena de jóvenes, parejas, familias, amigos e incluso corredores y excursionistas.

Actualmente, los espacios y museos en funcionamiento son: Archivo Público minero, Biblioteca Pública Estatal Luiz de Bessa, Casa Fiat de Cultura, Centro Cultural Banco de Brasil, Centro de Arte Popular Cemig, Centro de Formación Artística-Cefar libertad; espacio del conocimiento UFMG, Horizonte Sebrae – Casa de la economía creativa, Memorial Minas Gerdau – Museo de Minas y Metal, Museo Minero y Palacio De La Libertad.

Además de estos dos circuitos, algunos lugares imperdibles son:

Mercado Central
Allí se encuentran el tradicional pan de queso minero, diversos tipos de queso, pimienta, objetos de artesanía, frutas y buenos recuerdos para llevar a familiares y amigos.

Museo de arte y oficio
Instalado en los edificios caídos de la antigua estación ferroviaria, en la Plaza de la estación, el museo guarda un importante acervo histórico. Con más de 2.500 piezas que representan los primeros inventos del trabajo preindustrial en Brasil, el espacio promueve un verdadero viaje en el tiempo.

La colección que originó el museo, con piezas originales de los siglos XVIII A XX, comenzó hace unos 50 años. La observación del acervo revela que, incluso cuando desarrolla una obra orientada a satisfacer una necesidad de trabajo, el hombre utiliza su capacidad creativa y se expresa con arte y sensibilidad.

Plaza del Papa
Saliendo un poco del centro, vale visitar la región del barrio Mangabeira en Belo Horizonte, donde está la Plaza Israel Pinheiro, que todo el mundo llama Plaza del Papa. El lugar ganó ese nombre después de que el Papa Juan Pablo II vino a Beagá y celebró una misa allí en 1980. Después de ese día, se levantó una enorme cruz en la plaza y ella perdió su nombre original. De ella se puede ver toda la ciudad, porque ese barrio es muy alto, está al pie de la Sierra. Después de la plaza vale seguir hasta el Mirador de manglares, desde donde se tiene una visión aún más legal de toda la ciudad.