Ubicada al este de los Andes, Mendoza es la capital de la provincia que lleva el mismo nombre, y también el vino de Argentina. Es muy común que alguien visite Córdoba dando una pasadita en Mendoza y viceversa, debido a la proximidad de las dos ciudades.

Su historia comienza justo antes de la llegada de los colonizadores españoles, los huarpes, el pueblo indígena ya habitaban esa región, que se llamaba Cuyo. Ellos hacían frontera con el sur de Tahuantinsuyo, estado del Imperio Inca, y se supone que el pueblo andino llegó a la actual Mendoza, alrededor de 1481, ya que el sistema de agua de los huarpes es muy parecido al de los incas.

En 1581, la ciudad fue dominada por los españoles que venían de Chile y transformaron totalmente la región. Sin embargo, todo eso terminó en el año 1861, cuando un terremoto la destruyó. Después de la reconstrucción de Mendoza, se convirtió en un oasis en medio del desierto: lleno de árboles, calles bien amplias, edificios bajos y listo para protegerse de posibles terremotos.

Mendoza, Argentina

Su historia con el vino comienza más o menos en la misma época en que los españoles comenzaron a hacer los asentamientos de tierra. Fueron los jesuitas los que trajeron uvas de Chile a la región.

Actualmente Mendoza es responsable del 70% de la producción vinícola de Argentina, y junto con otras ciudades – como Bordeaux, Florencia y Melbourne – es una de las grandes productoras mundiales de vino. Tanto que lleva la fama de producir el mejor Malbec del mundo. Son más de mil bodegas – como se llaman las vinícolas en castellano – entre mega productoras y pequeñas que suelen ser administradas por pequeñas familias de la región.

Junto con Córdoba y más de seis provincias, Mendoza está incluido en el famoso Caminos del Vino que se divide en cuatro rutas, que son: la Zona Norte, donde la mayor parte de las bodegas abiertas al público se concentran, y producen en su mayoría vinos rosado, tinto y blanco de alta calidad; la Zona Oriental, que es la principal zona productiva y así rural, que contrasta con la hermosa cordillera de fondo; la Zona Sur se encuentra en las estribaciones de la cordillera principal, donde el turismo de aventura como el esquí es bien explotado; ya que tiene un fuerte contacto con la naturaleza.

Y por último, el Valle del Uco: la región situada al pie de la Cordillera de los Andes, situada en la región centro-oeste de Mendoza, que posee tres departamentos, el de Tunuyán, Tupungato y San Carlos. El área es muy fértil, apenas llueve y las heladas son frecuentes y casi diarias entre junio y agosto. Esta región es conocida por producir vinos de alta calidad, principalmente Chardonnay, Malbec, Merlot y Pinot Noir.

Y a diferencia de lo que dicen por ahí, no tienes que ser un experto en vinos para conocer el Camino del Vino, los tours están hechos exactamente para eso: para conocer y entender. Los enólogos explicarán todo el proceso de plantación, cosecha y producción, y algunos incluso hacen el recorrido explicándolo en dos idiomas; para que el visitante entienda mejor.

Además de la ruta del vino, Mendoza ofrece otros atractivos. Una de parada obligatoria es la Plaza de la Independencia, conocida también como Plaza de la Independencia, debido a su tamaño. Son 200 metros de ancho a cada lado-lo que equivale a más o menos cuatro manzanas-que fueron construidos después del terremoto de 1861, Para marcar el nuevo centro de la ciudad que había sido destruido. La marca registrada es la enorme fuente de agua que da un espectáculo con sus aguas que bailan. En el lugar hay varias presentaciones artísticas y tiene una pequeña heladera artesanal.

Otras cuatro plazas forman parte del conjunto central, Plaza Italia, Plaza Chile, Plaza España y Plaza San Martín, cada una con su propio estilo y 100 metros cuadrados localizados en diagonal de la Plaza Independencia.

Nada mejor que conocer una ciudad y tener una visión panorámica del lugar, ¿verdad? En el edificio central del municipio se puede visitar el Mirante Terrace Garden, donde una guía presenta los cuatro puntos cardinales del lugar y muestra los jardines de flora nativa, las esculturas y la galería de las reinas de la cosecha.