Arequipa: historia en constante erupción

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Viajero nuevo
Anidada entre la costa y la meseta sur del Perú, Arequipa se ha convertido en la segunda ciudad peruana más grande gracias al compromiso de sus habitantes. Pero los volcanes también ayudaron.

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Tres poderosos volcanes: El Misti, Chachani y Pichu Pichu posan exuberantes alrededor de Arequipa. A 2.400 metros sobre el nivel del mar, la "ciudad blanca", la segunda más poblada del Perú, con más de 850 mil habitantes, fue conocida por ese nombre gracias al color claro de sus habitantes, resultado de la mezcla entre indios y españoles. Muchos relacionan el apellido con la piedra sillar, usada en la construcción de la mayoría de sus edificios. El mineral se formó en la región hace miles de años debido a los gases expulsados de los volcanes.

Sillar es una marca registrada en todas las construcciones de la ciudad y en su cultura. Una de las representaciones más evidentes se encuentra en el barrio de Yanahuara: la Iglesia de los Jesuitas, totalmente modelada en 1750 con la piedra blanca. Su fachada incorpora la rica mezcla de culturas indígenas y coloniales españolas esculpidas en Alto relieve. La maleabilidad del mineral garantiza la riqueza de detalles en cada figura: un ángel con corona de plumas, columnas talladas, un gato andino que expele de su boca ramas de flores y de ellos productos típicos de la región (mazorca de maíz, flor y mamón arequipeño). El panel se complementa con ángeles, un pájaro y en medio, una India. En la parte superior de la fachada, la imagen esculpida de la Virgen del Rosario, Santa Catarina de Sena y Santa Rosa de Lima.

Al igual que todas las fachadas de las iglesias de Arequipa, esta también fue reformada debido a los fuertes terremotos. La piedra de sillar es sensible al agua y sólo resiste en la ciudad gracias a poca cantidad de lluvias. La escasa resistencia del material lo llevó a ser usado sólo en muros.

Aún en la plaza central del distrito se puede contemplar el emblemático volcán Misti, de 5.800 metros de altura, a 20 kilómetros de Arequipa. Los arcos de la plaza, por supuesto, hechos de roca volcánica, proporcionan el marco de las fotos. Hay Fotógrafos disponibles cerca. Por allí también se vende "queso helado", en una traducción al pie de la letra,"helado de queso". Pero el nombre no coincide con el producto. Es un helado tradicional hecho de leche, azúcar, coco y vainilla. El postre se habría hecho primero en el convento de Santa Catalina y adaptado por un arequipino. Se dice que el hielo fue extraído de la cima del volcán Misti. Para no derretirse durante el viaje (en lomos de mula) a la ciudad hubo que conservarlo en sal. El helado estaba hecho de la mezcla de ingredientes dentro de una vasija que estaba envuelta por otra llena de hielo. Al batear, la masa ganaba consistencia y luego nacía un postre suave y sabroso.

Los volcanes fueron esenciales para Arequipa: hicieron surgir un mineral único en la región, fertilizaron el suelo, fueron canales de expresión del arte y de la cultura local y ayudaron incluso al postre. Por último, su presencia en el fondo es la imagen del gran resultado: orgulloso, Misti divide la atención de los visitantes con la ciudad que ha hecho nacer, sin expulsar el mínimo de timidez. Sin duda alguna, un paisaje que debes fotografiar.
 

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